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Al tomar distancia del mundo en que vivimos hoy, una serie de lecciones
importantes surgen de las hipótesis precedentes que pueden ayudar a brindar
una orientación general en materia de políticas.
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PRIMERA LECCIÓN
Se pueden narrar historias contrastantes pero verosímiles sobre
cómo el mundo y sus regiones se desenvolverán en los próximos 30 años;
cada una implica diferentes consecuencias para el medio ambiente.
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Los primeros capítulos del GEO-3 bosquejaron cambios importantes
y muy específicos que surgieron en los últimos 30 años y no hay razón
para dejar de creer que los próximos 30 sean menos dinámicos. Al utilizar
hipótesis es posible narrar historias fuertemente contrastantes pero verosímiles
sobre cómo el mundo y sus regiones podrían desenvolverse en el futuro.
Ninguna de esas historias necesita de sorpresas exóticas para concretarse
y ya se distinguen elementos de cada una de las hipótesis en el mundo
actual. Al apreciar las hipótesis, cabe darse cuenta de que en la vida
real no se excluyen mutuamente. Una región determinada puede experimentar
las cuatro o una combinación de varias al mismo tiempo. Y aunque las hipótesis
se han presentado de manera bastante uniforme en todo el mundo, es evidente
que no todas las regiones han experimentado, experimentan o experimentarán
los mismos acontecimientos.
El hecho de examinar las consecuencias ambientales centra la atención
en las diferencias entre las hipótesis, regiones y cuestiones. Esas variaciones
se ilustraron en las descripciones, el material cuantitativo y los distintos
resultados de sucesos o tendencias determinadas.
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SEGUNDA LECCIÓN
Pueden producirse demoras significativas entre las acciones humanas,
con inclusión de las decisiones en materia de políticas y los efectos
en el medio ambiente que traen aparejadas, específicamente:
- gran parte del cambio ambiental que ocurrirá en los próximos
30 años ya se ha puesto en marcha por causa de acciones pasadas
y actuales;
- muchos de los efectos de las políticas relativas al medio
ambiente que se implementarán durante los próximos 30 años no
serán evidentes hasta bastante tiempo después.
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«La sostenibilidad primero» implica la perspectiva ambiental más positiva
de las cuatro hipótesis. «Los mercados primero» y «La seguridad primero»
invocan panoramas mucho más pesimistas, pero por razones muy diferentes.
Ese contraste se refleja en las cuestiones que saltan a primera plana
con más notoriedad en cada hipótesis. Por ejemplo, los casos de escasez
de agua son generalmente un problema en «Los mercados primero», y reflejan
una demanda creciente de recursos, mientras que la contaminación urbana
y la pérdida de diversidad biológica son más pronunciadas en «La seguridad
primero», donde se refleja la falta de políticas ambientales eficaces.
La hipótesis «Las políticas primero» se ubica en el medio: se alcanzan
algunas de las metas ambientales, principalmente por medio de un enfoque
arriba abajo, en tanto que es poco realista progresar en gran medida sin
un más amplio compromiso con el cambio.
Los sistemas sociales y económicos pueden ser tremendamente lentos para
cambiar. La infraestructura básica de la sociedad moderna, con inclusión
de los sistemas de transporte y energía, no pueden remodelarse rápidamente
sin evitar un alto costo. Los sistemas financieros y políticos, y los
modelos básicos de comportamiento tienden también a demostrar una inercia
agobiante. Por otra parte, incluso cuando los sistemas sociales cambien,
produciendo menores presiones en el medio ambiente, los desfases cronológicos
en los sistemas naturales pueden retrasar la respuesta fundamental a esos
cambios. Por lo tanto, es importante considerar no sólo la condición del
medio ambiente cuando se venza el plazo de esas hipótesis, sino también
las tendencias.
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TERCERA LECCIÓN
Alcanzar metas ambientales y sociales ampliamente acordadas
requerirá de acciones coordinadas y drásticas que se pongan en marcha
ahora y continúen durante varios años. Los pasos deben incluir políticas
basadas en la prevención y la adaptación.
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Esa condición quizás sea más evidente en el caso de los efectos del cambio
climático, que difieren en grado mínimo entre las hipótesis en la mayoría
de las regiones durante los próximos 30 años. Ello se debe a que gran
parte del cambio climático que se prevé para los próximos 30 años es la
consecuencia de acciones que ya se realizaron. No sorprende que las cuestiones
que se destacan como las más difíciles de tratar: detener la degradación
de la tierra, preservar la diversidad biológica y garantizar el acceso
al agua dulce, están todas relacionadas con el cambio climático entre
otros factores. La naturaleza inextricable de esos efectos también se
asocia con el hecho de que están impulsados por demandas humanas fundamentales
y no son fáciles de reparar técnicamente.
Las consecuencias ambientales de las diversas hipótesis ilustran el legado
de los decenios pasados y el nivel de esfuerzo que será necesario para
revertir tendencias poderosas. Esos desafíos pueden enfrentarse con acciones
sólidas y coordinadas en todos los niveles de gobierno y entre muchos
diferentes sectores de la sociedad. Las hipótesis demuestran también que
puede llevar varios años para que los indicadores sociales y ambientales
importantes se separen unos de otros. Dada la probabilidad de que un gran
número de personas siga siendo vulnerable al cambio ambiental, incluso
cuando las hipótesis apuntan finalmente a la obtención de las metas ambientales,
se necesitarán políticas de adaptación para complementar las de mitigación.
Entre otras razones, pueden ser necesarias para alcanzar las metas sociales,
reducir al mínimo los efectos pasajeros del cambio ambiental, evitar las
pérdidas irreversibles y mantener el entusiasmo por la voluntad social
y política necesaria para conseguir las metas a largo plazo.
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CUARTA LECCIÓN
Existen vínculos importantes entre las diferentes cuestiones
ambientales, y entre cuestiones ambientales y cuestiones sociales
más generales. Se deduce que:
- las políticas pueden ser más eficaces al buscar sinergias
o «cobeneficios»;
- se debe poner atención para evitar conflictos entre las políticas.
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Las hipótesis aquí presentadas demuestran la importancia
de las interconexiones entre las esferas ambiental, social, económica
y política, tanto dentro de las regiones como entre ellas. La compleja
interacción entre los sistemas humanos y naturales exige enfoques
que aborden las preocupaciones sociales, económicas y ambientales
de manera integrada.
Las sinergias positivas entre las políticas pueden potenciarse
al máximo. Por ejemplo, las políticas bien diseñadas
pueden tratar simultáneamente cuestiones tales como el cambio climático,
el transporte, y la contaminación atmosférica urbana y regional.
Por ende, las políticas ambiciosas en materia de clima podrían
servir como piedra angular de programas ambientales integrados y modernos
en muchas situaciones.
En otros casos, las conexiones implican conflictos potenciales. La introducción
a gran escala de biocarburantes en ciertas regiones como sustitutos de
los combustibles fósiles, una característica de la hipótesis de «Las políticas
primero», podría tener consecuencias adversas para la diversidad biológica
y la agricultura en esas áreas. Asimismo, el uso de la biotecnología y
la ingeniería genética para mejorar la productividad agrícola podría,
antes que reducir la demanda de tierras agrícolas, conducir a una tremenda
expansión si se modifica genéticamente a los organismos para poder prosperar
en zonas actualmente no aptas para la producción extendida de cultivos
o para el pastoreo. Ese resultado tendría serias repercusiones para la
diversidad biológica y la ordenación de tierras.
| Reflexiones sobre el uso de hipótesis |
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Para el presente informe sobre las Perspectivas del Medio Ambiente
Mundial, se eligió un enfoque hipotético que deliberadamente
enfatiza la posibilidad de muchos futuros diferentes antes que la
probabilidad de que exista sólo uno. Ninguna de las cuatro
hipótesis presentadas debería considerarse más
o menos probable que las demás, o como una hipótesis
de referencia de la cual las restantes son variantes. La experiencia
y reflexiones recientes sobre cuestiones tales como información
insuficiente (desconocimiento), la complejidad de los sistemas humanos
y naturales (sorpresa), y la capacidad de los seres humanos de elegir
(voluntad), indican que a los fines de un pensamiento normativo
a más largo plazo no es sólo falso suponer que podemos
conocer el futuro más probable sino que es también
perjudicial para la buena adopción de políticas ya
que limita innecesariamente nuestra visión (Raskin y Kemp-Benedict,
2002).
El proceso reveló asimismo algunos de los desafíos
de un ejercicio hipotético de esas características.
La elección de comenzar con arquetipos globales ayudó
en el esfuerzo de crear conjuntos de hipótesis jerarquizadas
mundiales y regionales que concordaran mutuamente. Al mismo tiempo,
podría decirse que esa elección limitaba la gama de
hipótesis que podrían haber surgido si los equipos
regionales de elaboración de hipótesis hubieran sido
capaces de operar con mayor independencia. Los esfuerzos realizados
para combinar hipótesis narrativas con información
cuantitativa procedente de modelos y otros instrumentos analíticos
también señalaron la necesidad de emplear supuestos
coherentes en ambos enfoques. El sustento cuantitativo sin duda
ayudó a estimular la elaboración de las hipótesis
narrativas y proporcionó verificaciones de coherencia y medios
poderosos de representar las diferencias entre las cuatro hipótesis
en las diferentes regiones. Sin embargo, sigue siendo evidente que
los instrumentos cuantitativos existentes tienen una capacidad limitada
para capturar la riqueza de las hipótesis narrativas, especialmente
cuando éstas implican apartarse considerablemente de la situación
actual.
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QUINTA LECCIÓN
El establecimiento de instituciones sólidas para la gestión
ambiental eficiente es un requisito esencial que corresponde a casi
todas las demás políticas.
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Es necesario ser consciente de los efectos a pequeña y gran escala de
las políticas, especialmente de aquellas relacionadas con la introducción
de nuevas tecnologías. En la pequeña escala, estimular una mejor tecnología
para prestar los mismos servicios con menor utilización de los recursos
es evidentemente una política sólida que es razonable en cualquier hipótesis
imaginable. No obstante, si se amplía, surgen dos inconvenientes. En primer
lugar, la eficiencia mejorada puede inducir a un nivel mayor de actividad
(tal como desplazamiento adicional en automóviles mejorados) que excede
los beneficios obtenidos gracias a una mejor tecnología (en este caso,
menor consumo de combustible o menos emisiones contaminantes por kilómetro
recorrido). En segundo lugar, las nuevas tecnologías que incrementan la
dependencia, ya sea en otros países o en la tecnología misma, pueden aumentar
la vulnerabilidad de las regiones ante los trastornos en esas tecnologías
o el mal uso que se haga de ellas.
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SEXTA LECCIÓN
Garantizar el acceso oportuno a la información precisa es una
política sólida ya que:
- permite alertar en forma temprana sobre problemas ambientales;
- puede estimular la acción voluntaria de las empresas y la
industria;
- puede apoyar los mecanismos formales e informales basados
en el mercado que fomentan un buen comportamiento ambiental.
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Una distinción fundamental entre las cuatro hipótesis yace en la existencia
y eficacia de instituciones sólidas encargadas de una gestión ambiental
eficiente. Las hipótesis representan en gran parte diferentes actitudes
políticas, valores ciudadanos y grados de aceptación (o acciones en contra)
de la desigualdad. La voluntad política y la visión de los gobiernos y
otras autoridades determinan, por sobre todo, si es posible alcanzar el
desarrollo ecológicamente sostenible en todo el mundo. En los casos donde
no existen instituciones sólidas para una gestión ambiental eficiente,
como en «La seguridad primero», o se les concede una categoría menor que
a otras instituciones, como en «Los mercados primero», es menos probable
que mejoren las condiciones ambientales. Dado que la gama de temas de
preocupación cruza de lo local a lo mundial, lo mismo debe suceder con
esas instituciones. Además, ya que todos los sectores de la sociedad son,
en cierto modo, responsables de la condición de los sistemas naturales
y humanos al igual que están afectados por ella, esas instituciones deben
llegar a esos sectores. Por lo tanto, no sólo los gobiernos formales sino
que también las empresas, ONG y otros componentes de la sociedad civil
deben desempeñar una función, en forma individual y en colaboración, al
establecer y mantener esas instituciones.
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SÉPTIMA LECCIÓN
No todos los instrumentos normativos son adecuados para todas
las situaciones.
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Es crucial garantizar y estimular el acceso oportuno a la información
tanto para mantenerse al día de la situación actual de los sistemas ambientales
y sociales y de las tendencias en ambos, como para coordinar las acciones
dirigidas a abordar los problemas nuevos o existentes. Se requieren esfuerzos
para asegurar que la información pública clave siga siendo accesible y
que se establezca más circulación. Un mensaje fundamental, procedente
en particular de «Las políticas primero» y «La sostenibilidad primero»,
es que la información puede alentar la acción voluntaria al igual que
aumentar la eficacia de otras políticas. La circulación de información
precisa puede, por lo tanto, apoyar en forma activa otras políticas. En
cambio, tal como muestra claramente «La seguridad primero», cuando se
polarizan las relaciones económicas y políticas, el control de la información
puede ser un importante instrumento de poder.
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OCTAVA LECCIÓN
El alcance de las metas ambientales requerirá una acción decisiva,
se encontrará con eventualidades inesperadas y no sucederá de la
noche a la mañana. Para bien o para mal, gran parte del éxito o
fracaso de ese intento depende de nosotros.
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Es evidente que existen determinados instrumentos normativos que están
más en conformidad con los diferentes tipos de mundos. Por ejemplo, los
instrumentos basados en el mercado, tales como los sistemas de limitación
o compraventa de derechos para frenar los contaminantes, encontrarán un
nicho en un mundo que se asemeje a «Los mercados primero», mientras que
la zonificación ambiciosa y otras medidas de ordenación del espacio no
tendrán tan buena acogida. Asimismo, el etiquetado ecológico será adecuado
en un mundo similar al de «La sostenibilidad primero», pero restringir
por la fuerza el acceso a las zonas protegidas sería mucho menos apropiado.
Ese mismo argumento implica que la elección más indicada de instrumentos
normativos puede variar entre las diferentes regiones o en distintos momentos.
La selección cuidadosa de instrumentos normativos específicos y adecuados
es obviamente muy importante.
La lección final que se desprende de las hipótesis presentadas en este
capítulo puede ser una de perspectiva. Las cuatro hipótesis demuestran
que no podemos esperar pasivamente a que llegue el futuro. Más bien, las
elecciones que hicimos en el pasado, las que estamos haciendo ahora y
las que haremos más adelante influyen fuertemente en el mundo en que viviremos.
Habrá muchos puntos de bifurcación en los que las partes interesadas tendrán
la posibilidad de tomar una u otra dirección, ya sea optar por «Los mercados
primero», o «Las políticas primero», «La seguridad primero», «La sostenibilidad
primero» u otra hipótesis todavía no concebida. Es condición sine qua
non ser consciente de las amenazas, oportunidades y las posibles consecuencias
de las diferentes opciones para adoptar decisiones en forma eficaz.
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