Capítulo 4: Perspectivas futuras 2002-32 |
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La crónica de los tres últimos decenios muestra lo difícil que puede ser anticipar el rumbo futuro de los acontecimientos en semejante escala de tiempo. Enormes cambios sociales, económicos y políticos han forjado y transformado la realidad actual a lo largo de ese periodo, entre ellos la crisis petrolera del decenio de los setenta, la apertura de China y la caída del sistema soviético, que no se predijeron y que quizás no hubieran podido anticiparse.
Algunos aspectos de la vida moderna pudieron haberse pronosticado en términos generales extendiendo tendencias de largo plazo, como en los casos de la reducción de las barreras comerciales, de la innovación tecnológica continua y de la creciente participación del sector de servicios. Después de la Conferencia de Estocolmo de 1972, pudo haberse previsto y hasta deseado el surgimiento de un movimiento ecológico de alcance mundial. Pero muy pocos, si en realidad hubo alguno, reconocieron los problemas regionales y mundiales más apremiantes, como la acidificación, el agotamiento del ozono estratosférico y el cambio climático, que han motivado muchas de las acciones emprendidas en años recientes. Viajar al futuro significa internarse en aguas desconocidas. Parte del
camino por recorrer es claro, pero un gran tramo no puede trazarse, ni
siquiera con tecnologías avanzadas. Como en el pasado, surgirán
retos que podrán prevenirse y otros que parecerán salir
de la nada. ¿Qué hacer como sociedad? ¿Depositar la confianza en la globalización y la liberalización creyendo ante todo que la economía de mercado resolverá las preocupaciones sociales y ambientales más generalizadas? ¿O anteponer las políticas mediante las cuales las medidas coordinadas para resolver problemas sociales y ecológicos equilibren el impulso del desarrollo económico? Llegados los problemas, ¿colaborarán todas las instancias para hacer frente a estas amenazas, o los grupos con mejor posición económica centrarán su atención en la autoprotección, creando barreras que excluyan cada vez más a los pobres? ¿O podría surgir un estado de situación más visionario, en el que cambios radicales en la forma de interactuar de las personas entre sí y con el mundo que las rodea estimulen y respalden medidas normativas sostenibles?
No puede saberse cuál de estas u otras probables medidas futuras llegará a desarrollarse en los próximos 30 años. Mucho de lo que sucederá ya se ha puesto en marcha debido a las decisiones y acciones normativas ya adoptadas. Fuerzas incontrolables, tanto humanas como naturales, influirán en el rumbo de los acontecimientos. Pero una toma de decisiones informada también jugará un papel real y decisivo al forjarse el futuro. El análisis de hipótesis puede representar una diferencia en este proceso. Explorando una serie de probables hipótesis futuras, quienes toman decisiones en la actualidad obtendrán una imagen más clara de lo que el mañana podría deparar en función del bienestar de la humanidad y la seguridad ambiental y cuáles podrían ser las consecuencias de sus decisiones. Asimismo, podrán determinar con mayor precisión qué pueden hacer y qué se necesitaría para crear un futuro más deseable. Las hipótesis son descripciones de viajes a futuros probables.
Reflejan supuestos diferentes de cómo se desarrollarán las
tendencias actuales, en qué acabarán las incertidumbres
fundamentales y qué factores nuevos entrarán en juego. Desde
su surgimiento como metodología formal a mediados del siglo pasado,
el análisis de hipótesis ha evolucionado rápidamente
como herramienta para anticipar el futuro. En general, ya se acepta que
las hipótesis no son predicciones, sino que esbozan imágenes
de futuros probables y exploran los diferentes resultados que podrían
producirse de modificarse los supuestos básicos. De ahí
que la pregunta pertinente que las hipótesis pueden responder no
es qué sucederá, sino qué podría suceder y
cómo podrían actuar las personas para alentar o contrarrestar
acontecimientos y tendencias particulares. Como medio para explorar lo
desconocido, el análisis de hipótesis puede traducirse en
percepciones sorprendentes e innovadoras. Las hipótesis desarrolladas para el GEO-3 tienen una orientación ambientalista, pero reconocen que el medio ambiente no puede analizarse sin considerar lo que pueda estar sucediendo en los ámbitos social y económico. Por lo tanto, las hipótesis abarcan eventualidades en muchas áreas coincidentes, como demografía, economía, tecnología y gestión de gobierno. Además, aunque muchos aspectos sean de interés mundial, algunos adquieren importancia especial o mayor relieve vistos a una escala regional o aún menor. Para no perder de vista este efecto, y hacer que unas perspectivas enriquezcan a las otras, este capítulo presenta perspectivas tanto mundiales como regionales. Además, el papel de la selección de políticas en la construcción del futuro se destaca en las hipótesis siempre que resulte posible, aunque puede ser difícil juzgar esta influencia porque otras políticas y sucesos independientes pueden llegar a empañar los efectos de cualquier política en particular. Con base en la experiencia y el trabajo de otras iniciativas de hipótesis, como los del Global Scenario Group (Raskin y Kemp-Benedict 2002), se desarrolló una serie de cuatro hipótesis para el GEO-3.
Para cada una de estas hipótesis hay una descripción general, «Historia de cuatro futuros», que detalla el futuro de los próximos 30 años de una manera predominantemente cualitativa, a la vez que ofrece perspectivas tanto regionales como mundiales. A las historias de las cuatro hipótesis les sigue un examen más detallado de sus consecuencias ambientales, con base en la información cuantitativa derivada de una serie de instrumentos analíticos, y con una orientación regional prevista para destacar las preocupaciones particulares de las diferentes regiones. En el recuadro se incluye una breve comparación entre los enfoques cualitativos y cuantitativos. Para mayores detalles del análisis de hipótesis del GEO-3, véase el apéndice técnico de este capítulo. El capítulo termina con «Lecciones del futuro», un debate sobre las importantes lecciones emanadas del análisis de hipótesis para la futura elaboración de políticas ambientales pertinentes. Sin embargo, antes de emprender el recorrido por estos cuatro futuros posibles, es conveniente conocer los supuestos clave que los sustentan y de qué manera actúan como fuerzas motrices detrás de las hipótesis. Dichos supuestos se explican en la siguiente sección. |
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