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Los bosques y tierras arboladas de Asia Occidental
tienen una extensión de sólo 3,66 millones de hectáreas,
que equivalen al 1 por ciento de la superficie de tierras de la región
y a menos del 0,1 por ciento del área forestada total del mundo
(FAO 2001a). La mayor parte de la cubierta forestal (el 62 por ciento)
se encuentra en la Península Arábiga, y el resto está
repartido en las montañas y colinas del norte de Iraq, Jordania,
Líbano, Siria y los Territorios Palestinos Ocupados. Los mejores
rodales de bosques densos se encuentran en las tierras altas cerca del
Mediterráneo. A lo largo de las costas de la Península Arábiga
crecen manglares. Los recursos forestales son propiedad del estado y son
objeto de administración centralizada (FAO 1997).
Los bosques y tierras arboladas de la región se componen en general
de especies de crecimiento lento, de baja calidad y poco valor económico
(Nahal 1985, FAO 1997). Las rigurosas condiciones climáticas limitan
las posibilidades de la silvicultura y restringen la regeneración
de los bosques una vez que se han degradado (Abido 2000a). Los bosques
no irrigados tienen una productividad promedio anual de 0,02 a 0,5 metros
cúbicos por hectárea, aunque esta productividad alcanza
a los 2,9 metros cúbicos anuales por hectárea en los bosques
naturales de Pinus brutia en el norte de Siria (Nahal 1985, GORS 1991).
En contraste, la productividad de las plantaciones de eucaliptos irrigadas
artificialmente llega a exceder 17 metros cúbicos anuales por hectárea
(Abido 2000b). Con todo, los bosques cumplen una función vital
protegiendo los recursos hídricos y los suelos de la región,
especialmente en terrenos escarpados y montañosos y en zonas propensas
a la desertificación. También brindan protección
contra las tempestades de polvo y estabilizan las dunas y márgenes
de los ríos (FAO 1997).
Todos los países de la región dependen de la importación
para satisfacer el grueso de sus necesidades en materia de productos madereros.
El valor total de las importaciones de productos forestales casi se cuadriplicó
entre 1972 y 1996, pasando de 131 millones de dólares a más
de 500 millones (FAOSTAT 1998), mientras que el valor total de las exportaciones
de productos forestales entre 1996 y 1998 fue de 36,6 millones de dólares
(UNDEP, UNEP, World Bank y WRI 2000).
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