|
A pesar de ser una actividad minoritaria en lo relativo al ingreso y
al empleo, la agricultura es el uso predominante que se le da a las tierras
en Europa. Desde el decenio de los cincuenta, ese continente experimentó
una tendencia continua hacia la urbanización a costa de tierras naturales,
seminaturales y agrícolas. La superficie utilizada para la agricultura
productiva en Europa Occidental decayó en los últimos 30 años: en un 6,5
por ciento para los cultivos permanentes y las tierras de uso agrícola
y en un 10,9 por ciento para las pasturas permanentes (FAOSTAT 2000).
Sin embargo, la disminución estuvo acompañada por métodos de producción
más intensivos. Esa tendencia de intensificación parece determinada a
continuar, y se necesita que una planificación y ordenación mejor integradas
del espacio y las tierras traten de resolver los problemas relativos a
la ocupación del suelo y al cambio en la utilización de tierras. Durante
el decenio de los noventa, en muchas partes de Europa Central y Oriental,
las presiones ejercidas sobre los recursos de tierras comenzaron a disminuir
debido al fracaso de las economías de planificación centralizada, el fin
de los subsidios estatales para las grandes cooperativas de producción
agrícola y el despoblamiento de las zonas rurales. El derrumbamiento económico
condujo también a una disminución marcada en el empleo de productos químicos
agrícolas, al abandono de enormes proyectos de riego y tierras agrícolas,
y a un descenso en las existencias de ganado, resultantes en un efecto
beneficioso en general para el medio ambiente. Se está reforestando una
superficie considerable de tierras y es posible que esa tendencia se acelere
con el cambio climático.
En los últimos años, se ha prestado más atención a la recuperación y
protección de humedales. Se han perdido cerca de dos terceras partes de
los humedales europeos que existían hace 100 años (EC 1999). Los humedales
son el único tipo de ecosistema protegido por su propia convención internacional,
la Convención de Ramsar de 1971, en virtud de la cual los signatarios
aceptan incluir la conservación de los humedales en su planificación nacional
y promover el uso responsable de los mismos. En 1985, el Fondo Mundial
para la Naturaleza y la Unión Mundial para la Naturaleza lanzaron una
campaña para promover la conciencia pública sobre los humedales y su importancia.
Uno de los objetivos principales consistía en asegurarse de que el desarrollo
de los humedales avanzara solamente una vez que se hubieran comprendido
todas las repercusiones y que se hubieran elaborado los planes que garantizaran
la reducción al mínimo de las consecuencias ambientales.
En general, las políticas y medidas explícitamente relativas a la planificación
y ordenación de la utilización de tierras fueron responsabilidad de los
gobiernos nacionales y locales en Europa Occidental, mientras que en Europa
Central y Oriental se produjo un cambio repentino que transfirió la planificación
del nivel central al local o hubo una ausencia total de planificación.
Desde 1989, las políticas agrícolas de Europa Central y Oriental gradualmente
se pusieron en concordancia con las de la Unión Europea. Asimismo, existe
una serie de iniciativas normativas internacionales en relación con la
ordenación de tierras (véase el recuadro).
| Esfuerzos internacionales para mejorar la ordenación
de tierras |
|
Los esfuerzos normativos internacionales para proteger los ecosistemas
y los hábitat de fauna y flora silvestre mediante convenciones
mundiales incluyen la Convención de Ramsar relativa a los
humedales, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la
Perspectiva del Desarrollo Territorial Europeo (ESDP, según
su sigla en inglés) iniciada por los ministros responsables
de la planificación territorial/regional de la Unión
Europea.
La ESDP está destinada a mejorar la coherencia territorial
de las políticas de la Comunidad Europea. Examina tanto los
logros como las deficiencias de los principales sectores de políticas
que afectan al desarrollo del territorio de la CE, entre los que
se encuentran la política de competencia, las políticas
relativas a redes de transporte y telecomunicaciones, fondos estructurales,
política agrícola y ambiental, y la investigación,
tecnología y desarrollo (EC Committee on Spatial Development
1999).
El proceso de Medio Ambiente para Europa centra su atención
también en el paisaje europeo. Se lanzó la Estrategia
Europea sobre Diversidad Biológica y Paisajes durante la
cuarta Conferencia Ministerial sobre el Medio Ambiente en Aarhus
(1998).
Todos esos importantes programas internacionales destacan la necesidad
de mejorar las actividades estadísticas de control. El proyecto
LUCAS (Encuesta estadística europea sobre la utilización
de tierras/ocupación del suelo) es un ejemplo prometedor
aprobado por el Parlamento Europeo en abril de 2000.
|
|